miércoles, 10 de julio de 2013

Participantes en el X Premio Setenil 2013

Ya hay listado de participantes en el X Premio Setenil de libros de cuentos que cada año convoca el ayuntamiento de Molina de Segura. El jurado vuelve a estar presidido por Juan Manuel de Prada, (algunos bufarán de rabia, ¡cómo me gusta!). Ya lo presidió en su primera edición, que como recordaremos, concedió el premio a Alberto Méndez por “Los girasoles ciegos”.

Son 62 los libros que optan al premio de 10.000 Euros que se desvelará el mes de noviembre. Pero antes, el jurado que completan Ana Luisa Baquero Escudero y Ramón Jiménez Madrid, decidirán a la vuelta del verano el listado de los 10 finalistas que se jugarán los cuartos.

Estaremos atentos porque hay buenos candidatos, entre ellos algún Setenil (Fernando Clemot); un par de Tiflos (Ignacio Ferrando y Óscar Alonso); varias Huchas de oro (Juana Cortés y otra vez Ignacio Ferrando); autores multipremiados (Mar Sancho Sanz, Amado Gómez Ugarte, Lorenzo Luengo, Luis del Romero, otra vez Ignacio Ferrando, Miguel Sánchez Robles, autor de quien sabemos que De Prada guarda una buena opinión…); algunos más conocidos por su dimensión mediática (Carlos del Amor y Fernando León de Aranoa); y otros con una trayectoria bastante solvente (Ángel Olgoso, Pepe Cervera, Ignacio del Valle, Jesús Urceloy, Lola López Mondéjar, Montero Glez, Javier Sagarna, otra vez Ignacio Ferrando…).  También está el fallecido Félix Romeo, con un libro que agrupa sus mejores cuentos aparecidos en revistas y otras publicaciones, incluyendo alguno rescatado de su ordenador. Daría que pensar que Juan Manuel de Prada volviera a conceder el premio a un autor fallecido (algo que ya ocurrió con Alberto Méndez).

Quizá sea pronto para apostar, pero yo creo que este año el premio podría llegar con un cuarto de hora de antelación. Candidatos tiene. Y buenos... En fin, veremos.
De momento, desearemos suerte a todos.

Estos son los participantes por orden de llegada:


1.- “La tristeza de las tiendas de pelucas”, de Patxi Irurzun (Pamiela); 2.- “Los libros prestados”, de Xabier López López (Libros de Pizarra); 3.- “Los futuros imperfectos”, de Óscar Alonso (Libros de Pizarra); 4.- “Monos”, de Teresa Arroyo (Finis Terrae Ediciones); 5.- “Ratos de relatos”, de Consuelo Giménez Pardo (Visión Libros); 6.- “Kichay”, de Alejandro Romero (Chiado Editorial); 7.- “Alucinario”, de Lur Sotuela (Eneida); 8.- “Kiriwina”, de Ana Tapia (Fin de Viaje); 9.- “Los años de lluvia”, de Jesús Esnaola Moraza (Paréntesis); 10.- “Aquí yacen dragones”, de Fernando León de Aranoa (Seix Barral); 11.- “Caminando sobre las aguas”, de Ignacio del Valle (Páginas de Espuma); 12.- “Lazos de sangre”, Lola López Mondéjar (Páginas de Espuma); 13.- “Mujer perro”, de Carola Aikin (Páginas de Espuma); 14.- “Los que duermen”, de Juan Gómez Bárcena (Salto de Página); 15.- “Matar en casa y otros cuentos formidables”, de Jesús Urceloy (Casa de Cartón-Tres Rosas Amarillas); 16.- “Los bigotes de la Gioconda”, de Blas Matamoros (Casa de Cartón-Tres Rosas Amarillas); 17.- “El camino y otros pasos”, de César Gavela (Casa de Cartón-Tres Rosas Amarillas); 18.- “La última fiesta”, de David Baró (Sial), 19.- “Lo siento, la cocina está cerrada”, de Alan Grané (Ilarión); 20.- “Sentido sin alguno”, de Agustín Martínez Valderrama (Talentura); 21.- “Viaje imaginario al archipiélago de las Extinta”, de Susana Camps Peramau (Talentura); 22.- “Desarmadas e invencibles”, de Rosario Raro (Talentura); 23.- “El satanismo contado a los niños”, de Lorenzo Luengo (Tropo); 24.- “Leningrado tiene setecientos puentes”, de Mar Sancho Sanz (Tropo); 25.- “Interior azul”, de Anna R. Ximenos (Fondo de Cultura Económica); 26.- “Demasiados ríos por cruzar”, de Alfonso Cost (Dauro); 27.- “En otoño también amanece”, de Bárbara Fernández Esteban (Paralelo Sur); 28.- “Las batallas silenciosas”, de Juana Cortés Amunárriz (Baile del Sol); 29.- “Cuentos de amaneceres”, de Antonio Serrano García (Lonja de Letras), 30.- “Al sur de la nada”, de Herminia Luque (e.d.a Libros); 31.- “La última de todas las batallas”, de José Luis Espina (e.d.a. Libros); 32.- “Despacio”, de Remedios Zafra (Caballo de Troya); 33.- “Lugares que nos habitan”, de Marta María López (Baile del Sol); 34.- “Inframundos”, de Amado Gómez Ugarte (Baile del Sol); 35.- “Historias de seres que algún día nos pertenecieron”, de Jose A. Garzón (Obrapropia); 36.- “Itinerario de cuentos”, de Juan Ignacio Ferreras (La Biblioteca del laberinto); 37.- “Refranero zombi”, de Santiago Eximeno (Saco de Huesos), 38.- “Vosotros justificáis la existencia”, de Nuria C. Botey (Saco de Huesos), 39.- “El edificio”, de David Monteagudo (Acantilado); 40.- “El amor es una bala de plata”, de Francisco Garzón Céspedes (Comoartes); 41.- “La vida a veces”, de Carlos del Amor (Espasa); 42.- “Linaje oscuro”, de Isabel Martínez Barquero (Oblicuas); 43.- “Vae victis”, de Luis del Romero Sánchez-Cutillas (Tantín); 44.- “La sal y otros relatos”, de Juan Amancio Rodríguez (Castilla Ediciones); 45.- “Cuentos desde la umbría”, Maite González Sánchez (Atlantis); 46.- “Vigilias efímeras”, de Sergio Coello (Atlantis); 47.- “Con tinta de calamar”, de Luis Miguel Muñoz (Atlantis); 48.- “Gingival”, de Francisco Ferrer Lerín (Menoscuarto); 49.- “Ahora tan lejos”, de Javier Sagarna (Menoscuarto); 50.- “La piel de los extraños”, de Ignacio Ferrando (Menoscuarto); 51.- “Safaris inolvidables”, de Fernando Clemot (Menoscuarto); 52.- “Las frutas de la luna”, de Ángel Olgoso (Menoscuarto); 53.- “29 cadáveres”, de Pepe Cervera (Menoscuarto); 54.- “Disparos en el armario”, de Eva G. Vellón (Amargord); 55.- “Re-Cuentos”, de Jimmy Entraigües (Obrapropia); 56.- “Malgré Tout (A pesar de todo)”, de Ana María Vaultrín de Saint-Urbain Martín (Raíz); 57.- “Todos los besos del mundo”, de Félix Romeo (Xordica); 58.- “Algunos relatos casi policíacos”, de Ramón de Aguilar Martínez (Autoedición); 59.- “Como el ciervo huiste”, de Iago Fernández Ferrán (Delirio); 60.- “Mañana los amores serán rocas”, de Isabel Cienfuegos (Cuadernos del Vigía); 61.- “La soledad de los gregarios”, de Miguel Sánchez Robles (Diputación de Cáceres); 62.- “Polvo en los labios”, de Montero Glez (Lengua de Trapo).

domingo, 23 de junio de 2013

Vuelo a casa



            Colección de cuentos que publica Alfaguara de este autor americano cuya obra más conocida es “El hombre invisible”. Nacido en Oklahoma en 1914, este autor de raza negra ha hecho de la denuncia de la desigualdad racial el objeto de su obra.
“Vuelo a casa” es una colección de relatos que ha sido concebida por el editor John F. Callahan a la muerte de Ralph Ellison en el año 1994, a partir de cuentos que fueron publicados en su época a principios de los años 40, a los que ha añadido varios cuentos inéditos. El propósito de Callahan es ordenar las historias de tal manera que el conjunto espacio-temporal narrativo transcurra de forma paralela, o al menos lo más parecido posible, a la vida de Ellison. Así, los primeros cuentos tienen a niños como protagonistas en una comarca indeterminada, que podemos identificar con el sur de los Estados Unidos, la tierra de origen de Ellison. A medida que se suceden las historias, sus protagonistas pasan a ser adultos que se han instalado en las grandes ciudades industriales del norte, como Chicago.
Aunque la tentación es grande, dado el trasfondo de su obra, el autor no hace un discurso de denuncia o político como tal. Simplemente se sirve de la narración pura y dura para escenificar algunos pasajes de la vida diaria de estos personajes, enclavados en una tierra y una época de prejuicios que han moldeado durante generaciones los caracteres y los códigos de conducta. Un método mucho más efectivo e ilustrativo para mostrar la realidad con todos sus matices.
Es por ello que pese a que el estilo es muy limpio, sencillo, de frases cortas y plagado de diálogos, la lectura deja un poso de amargura ante el panorama desolador de graves injusticias y desigualdades raciales amparadas por la sociedad.
“Vuelo a casa” arranca con dos cuentos que me parecen los mejores de la colección, pese a su dureza. En el primero de ellos, “Una fiesta abajo en la plaza”, describe el asesinato de un negro al que la comunidad de blancos ha acorralado, desnudado y quemado vivo. La historia la cuenta en primera persona uno de los participantes del linchamiento, un niño, que ante el horror al que asiste, intenta huir del lugar sin éxito. Llama la atención que uno de los personajes más activos sea candidato a sheriff del condado. Una forma de denunciar que el racismo no sólo está en los hombres sino también en la ley. Este es el único relato en que se muestra la violencia de una manera tan explícita. Los demás son mucho más sutiles en su tratamiento.
En el segundo de ellos, el mejor según mi criterio, “Un chico en tren”, cuenta la historia de una madre muy humilde que viaja en tren con sus dos hijos pequeños para iniciar una nueva vida tras la muerte de su marido. No dice cómo murió ni en qué circunstancias, pero desliza que el niño menor, siendo negro es de piel más clara que su hermano, lo que apunta a un drama familiar en el que tal vez se viera involucrado el capataz. Las lágrimas de la madre mientras mira el paisaje que deja atrás así lo sugiere. Y los niños juegan y ríen, ajenos a todo.
En el relato, “Si yo tuviera alas”, como nota curiosa destacaré esta frase que Ralph Ellison pone en boca de uno de los personajes: “¿Qué crees que le pasaría a tu pobre madre si los blancos se enteraran de que tiene un hijo negro que es tan insensato que habla de ser presidente?” El cuento fue escrito en 1943. 65 años después no sé qué pensó la madre de Barack Obama. Seguramente, que los tiempos han cambiado.
En otro de los cuentos, “El vigilante de Hymie”, la miseria iguala a varios indigentes, un blanco y varios negros que viajan como polizones en un tren de mercancías. Pero cuando el blanco asesina a uno de los vigilantes del tren, las autoridades se dedican a buscar al culpable únicamente entre los viajeros negros. Esa igualdad aparente sugerida al inicio del cuento salta por los aires cuando se ha de aplicar la justicia.
Conforme va situando a los protagonistas, ya adultos, en las grandes ciudades éstos toman conciencia de su situación como personas de segunda. Y no ahorra tampoco una autocrítica. Así, en el relato “Difícil mantenerse a su altura”, uno de los negros protagonistas viene a quejarse de que los negros “somos como lobos solitarios, cada uno tratando de actuar por su cuenta”. 
Y en ese tono se van sucediendo los cuentos. Ralph Ellison expone las situaciones con mucha crudeza y las resuelve con muy pocas concesiones a la esperanza, lo que lleva a una lectura angustiosa y desagradable por la realidad que describe.
Pero es un punto de vista que la literatura no ha tratado con la justicia que merece. Al menos, es la impresión que tengo. Cuando uno lee y habla sobre literatura sureña, enseguida se le vienen a la mente los grandes autores que diseccionan la América profunda: William Faulkner, Flannery O’Connor, Katherine Anne Porter, Tennesee Williams,…. Todos pusieron el foco en la sociedad sureña americana, lastrada soterradamente por unos complejos de culpa que quizá podrían tener su origen en las grandes cuestiones que llevaron a la Guerra de Secesión y a una posterior derrota que algunos, incluso, interiorizaron con orgullo. A grandes rasgos esos autores hablaban de personajes frustrados, con grandes contradicciones, inmersos en una sociedad en decadencia, que en muchos casos sabían injusta. Una sociedad en la que más de la mitad de la población es de raza negra.
Y sin embargo, ninguno de ellos escribió sobre el racismo desde esa perspectiva, desde ese lado de quien sufre la injusticia. ¿Acaso es que es necesario ser negro para escribir sobre la desigualdad racial?


lunes, 29 de abril de 2013

La vida errante




Marbot Ediciones nos trae con este libro una crónica de viajes que Guy de Maupassant realizó por el mediterráneo. Un viaje que para huir del París de la Exposición Universal de 1889, le llevó por Italia, Argelia, Túnez, Sicilia, Kairuán, Venecia e Isquia.
Celebrado por su ingente obra cuentística, ya que escribió cerca de 300 cuentos y está considerado junto a Chejov como uno de los grandes maestros del género, Maupassant también escribió 6 novelas, multitud de artículos periodísticos y hasta tres libros de viajes.
Este del que hablamos hoy, “La vida errante”, comienza con una frase contundente: “Me fui de París, e incluso de Francia, porque la torre Eiffiel terminó fastidiándome mucho”.
Pese a este inicio, que podría inducirnos a pensar que estamos ante una escritura espontánea o superficial, Guy de Maupassant nos demuestra que se puede escribir con una prosa natural, sin alharacas, pero al mismo tiempo dotar a sus ideas de una profundidad y una sensibilidad con un estilo directo, limpio y a la vez envolvente. Como prueba, esta frase: “Cuando el sistema nervioso no es sensible hasta el extremo del dolor o el éxtasis, no nos transmite más que conmociones mediocres y satisfacciones vulgares”. Una muestra muy clara de una personalidad extrema que ha vivido al límite muchas experiencias: sus conocidas orgías a orillas del Sena, sus turbias actividades en una sociedad secreta creada por él, sus terribles jaquecas, sus enfermedades reales o fingidas que le llevan a ser un adicto al opio y la morfina, sus varios intentos de suicidio o el penoso internamiento en un manicomio al final de su vida así lo demuestran.
Pero si uno se deja influenciar por estos episodios de su biografía se sorprendería de la lucidez con que están narradas estas crónicas. Igual que el resto de su obra, “La vida errante” está libre de  esos desequilibrios que podrían haber impregnado su prosa.
Guy de Maupassant queda prendado de la belleza de la arquitectura clásica italiana. Como él dice, de nada sirve escribir tales cosas, hay que verlas. Sin embargo, el autor se esfuerza en ello y lo consigue con frases tan bellas como esta: “Los italianos de aquella época sí supieron dar a su patria una Exposición Universal que visitaremos por los siglos de los siglos.”
Durante su estancia en Italia, Guy de Maupassant expresa un sentimiento enfrentado muy interesante: “Cuanto más arrebatados estamos por la seducción de este viaje a un bosque de obras de arte, más invadidos nos sentimos por la extraña sensación de malestar que se mezcla en seguida con el gozo de contemplar.” Esta reflexión proviene del asombroso contraste que según él existe entre la multitud moderna tan banal, tan ignorante de lo que mira y los lugares donde habita. Siente que el alma delicada y refinada del viejo pueblo asentado que habitó allí en tiempos, ya no habita en sus actuales moradas.
Es de reseñar que el autor hace sobre todo una descripción de paisajes y formas de los lugares que visita y deja en un segundo término las gentes del lugar y sus caracteres. Al contrario de lo que reflejó en su obra, “Viaje por España”, el escritor Hans Christian Andersen. En cambio, cuando desembarca en África, Maupassant sí habla de las gentes y costumbres en su etapa por Túnez.
Conociendo su personalidad, de una voracidad venérea irrefrenable, llama la atención un hecho curioso: a Guy de Maupassant le horroriza la danza del vientre. Resulta también interesante esta reflexión: mientras las catedrales cristianas van buscando a Dios en altura y belleza de líneas y proporciones, las mezquitas se extienden a baja altura, ocupando un mayor terreno, como una metáfora de una religión, de una cultura cuyo culto al Islam invade todos los órdenes de la vida. Y esto sí lo critica abiertamente Maupassant. Como también el hecho de que la mujer no tuviese libertad y viviera en sumisión al hombre. Precisamente en una época (finales del siglo XIX) en que todavía los derechos de la mujer estaban lejos de ser plenamente reconocidos en Europa. Pero ya entonces había conciencia de que esa era una cuestión pendiente de abordar.
Ya de regreso a Francia, pasa por Nápoles, de la que queda cautivado y allí es testigo de los devastadores efectos de un terremoto.
Las cerca de 300 páginas de “La vida errante” se leen con mucha frescura y evidencian que Maupassant disfrutó de su viaje como nosotros con su lectura.
Interesante libro de viajes de este maestro del cuento.

viernes, 12 de abril de 2013

Lectura de micro-relatos: "Amor y madurez"

Para celebrar el mes de las letras en Torrejón, colaboraré con la Asociación de Escritores de Madrid el próximo martes 16 de abril. Estrella Cuadrado pondrá la voz, y nosotros los textos.
Serán micro-relatos con el tema: "Amor y madurez".
Estáis invitados. Os esperamos.




jueves, 4 de abril de 2013

Las identidades veladas, en Torrejón de Ardoz

La semana próxima presentaré "Las identidades veladas" en el centro cultural "El Parque", de Torrejón de Ardoz. Allí estaré junto con Luis Góngora López, que presentará su novela "Proyecto Aurora". Hablaremos de libros, de nuestra experiencia literaria y responderemos a vuestras preguntas.
Será el miércoles 10, a las 19h.
Os esperamos. Lo pasaremos bien.


domingo, 10 de marzo de 2013

Luisita Tenor



Después de casi tres años rescatando voces femeninas de los 60, va siendo hora de darle a nuestra búsqueda un acento español. Luisita Tenor fue una cantante valenciana que hizo las maletas a principios de la década para viajar a Madrid y presentarse como chica ye-ye. Puso su voz limpia y aguda en la versión en español de las canciones de Mary Poppins, My fair lady y Fortunela. Uno de sus éxitos, “Primer amor”, también fue versionada por Francisco Heredero, valenciano como ella y que por esas casualidades de la vida o porque estaban predestinados, acabarían casándose. Aquí la vemos en 1964, en una actuación para Televisión Española, interpretando “El sol no brillará nunca más”. Cantando Luisita Tenor me extraña que el sol no brille.
Por cierto, ¿recuerdan los anuncios de televisión de Tulipán Negro y Bic Naranja/Bic Cristal?... Sí, sí. Cantaba ella.

Diamantes negros en Marbella


El pasado día 9 tuvo lugar en el hotel Andalucía Plaza, de Puerto Banús, la entrega de premios del Certamen de cuentos Ciudad de Marbella. Fue una noche doblemente agradable por los anfitriones (la gente de la Fundación José Banús y Pilar Calvo nos hizo sentir como en casa) y por la compañía, ya que tuve el placer de conocer a los otros premiados: Elena Román (1º Premio al mejor cuento infantil) y Juan Antonio Extramiana (2º Premio en la categoría general).
Como dije al recoger el premio por el cuento “Los diamantes negros”, figurar en la lista de los premiados en este certamen (Óscar Alonso Álvarez, Andrés Pérez Domínguez, mi admirado Félix J. Palma, Juan Jacinto Muñoz Rengel, Luis del Romero Sánchez-Cutillas…) es una gran alegría y una enorme responsabilidad. Estos son autores que ahora publican de manera habitual y entiendo este galardón como una oportunidad para empezar a ver publicada nuestra obra… En este sentido, Elena Román ya tiene bastante camino recorrido (por cierto, podéis daros una vuelta por su blog, muy interesante: http://elblogtardiodeelenaroman.blogspot.com).
Así que ya sabes, Juan Antonio: ahora nos toca a nosotros ponernos las pilas. Al final lo conseguiremos, ya lo verás.

               
                     
De izquierda a derecha: Carmen Díaz (concejala de cultura de Marbella), Elena Román (1º Premio cuento infantil), Cándido Fernández Ledo (presidente de la fundación), un servidor, Juan Antonio Extramiana (2º Premio categoría general), Jorge Arandes Masip (miembro de la fundación) y Constantino Mediavilla (presidente del jurado).
A todos, muchas gracias.