viernes, 22 de julio de 2011
Lynne Randell
Lynne Randell, nacida en Liverpool, inició su carrera en Australia, lugar al que emigraron sus padres a principios de los años 50. (Por cierto, curioso fenómeno el de muchos cantantes ingleses de la época, que triunfaron primero en Australia antes de regresar a Europa: le sucedió también a Olivia Newton-John o a Bee Gees). En 1967, con 18 años, Lynne Randell sacó este "Ciao, Baby", que la lanzó definitivamente a la fama. Pero sus constantes problemas de salud, derivados de una adicción a los somníferos, truncó su carrera. Murió en 2007, a los 58 años.
Aquí la tenemos en una actuación de 1983, casi paródica, pero sin perder ese sabor del estilo que hizo famoso al mismo Tom Jones.
Que la disfruten.
viernes, 15 de julio de 2011
Participantes en el Premio Setenil 2011
Una vez cerrado el plazo, el ayuntamiento de Molina de Segura ha hecho pública la lista de los 64 libros que optarán este año al premio Setenil al mejor libro de cuentos publicado en España entre el 23 de abril de 2010 y el 22 de abril de 2011.
Aunque ha bajado la participación respecto al año pasado (cuando se presentaron 82), la verdad es que este certamen va ganando prestigio año tras año, lo que muestra la buena salud de que goza el género del cuento.
Este año el jurado está presidido por el escritor Fernando Iwasaki, al que acompañan el escritor, crítico y profesor Antonio Parra Sanz y el periodista y el escritor Gontzal Díez. A finales de septiembre harán pública la lista de los 10 libros que optarán a un premio de 12.000 Euros que se fallará en noviembre. Suerte a todos.
Esta es la relación de títulos por orden de llegada:
1.-“Cuentos rusos”, de Francesc Serés (Mondadori); 2.-“Ficcionarium”, de Fernando Palazuelos (Baile del Sol); 3.-“Dejemos el pesimismo para tiempos mejores”, de Diego Medrano (Pez de Plata); 4.-“Dinero gratis”, de Carlos Radial (Libros del Silencio); 5.-“El hacedor (de Borges), Remake”, de Agustín Fernández Mallo (Alfaguara); 6.-“Piel de plátano”, de José Manuel González (La Discreta); 7.-“Distorsiones”, de David Roas (Páginas de Espuma); 8.-“Antes de las jirafas”, de Matías Candeira (Páginas de Espuma); 9.-“El otro fuego”, de Inés Mendoza (Páginas de Espuma); 10.-“El perro que comía silencio”, de Isabel Mellado (Páginas de Espuma); 11.-“Antes del futuro imperfecto”, de Medardo Fraile (Páginas de Espuma); 12.-“Las noches de papel”, de Marta Gómez Mata (Ayto. de Montijo); 13.-“Los pobres desgraciados hijos de perra”, de Carlos Marzal (Tusquets); 14.-“Fuera de temario”, de Manuel Espada (Editores Policarbonados); 15.-“La soledad dejó de ser perfecta”, de Alberto de Frutos Dávalos (Editores Policarbonados); 16.-“Trece cuentos inquietantes”, de Felisa Moreno Ortega (Hipálage); 17.-“Con una pizca de luz y mucho de silencio”, de Antonio Garrido Domínguez (Cultural Giner de los Ríos); 18.-“Tanto amor”, de Lola Gracia (Tres Fronteras); 19.-“Tanta pasión para nada”, de Julio Llamazares (Alfaguara); 20.-"Variaciones en torno al tema del animal diabólico”, de Daniel Morales (Caja España y Caja Duero); 21.-“Sonría a cámara”, de Roberto Valencia (Lengua de Trapo); 22.-“Mañana nunca lo hablamos”, de Eduardo Halfon (Pre-Textos); 23.-“Breve teoría del viaje y del desierto”, de Cristian Crusat (Pre-Textos); 24.-“Cuarto menguante”, de Alfredo Leyva Almendros (Zumaya); 25.-“La enfermedad de las niñas rubias”, de Ignacio Borgoñós (Alfaqueque); 26.-“Palabra de árbol”, de María Bautista Sánchez (Diputación de Badajoz); 27.-“Habas contadas”, de José Antonio Ramírez Lozano (Diputación de Badajoz); 28.-“Designios”, de Fernando Palazuelos (Diputación de Badajoz); 29.-“Zoom”, de Manuel Espada (Paréntesis); 30.-“Pasadizos”, de Juan Herrezuelo (Instituto de Estudios Almerienses); 31.-“Horizonte de sucesos”, de Carmen Peire (Cuadernos del Vigía); 32.-“Todo es perfecto”, de Verónica Martín (Caja Segovia); 33.-“Cuentos cada vez más cortos”, de Elena M. (Comanegra); 34.-“Lo que cuentan las sombras”, de Francisco J Segovia Ramos (Alkaid); 35.-“El señor de los naufragios”, de Luis Manuel García Méndez (Algaida); 36.-“La calle Fontanills”, de
Juan Antonio Masoliver Ródenas (Acantilado); 37.-“El fabuloso mundo de nada”, de
Javier Mije (Acantilado); 38.-“Los muertos, los vivos”, de Beatriz Olivenza (Torremozas); 39.-“Llenad la Tierra”, de Juan Carlos Márquez (Menoscuarto); 40.-“Los ojos de los peces”, de Rubén Abella (Menoscuarto); 41.-“El prisionero de la avenida Lexington”, de Gonzalo Calcedo (Menoscuarto); 42.-“Los que llegan por la noche”, de Vicente Marco (Versos y trazos); 43.-“La hora de los padrastros”, de Jorge Saiz Mingo (Los Duelistas); 44.-“Andar por el aire”, de Julio Jurado (Gens); 45.-“La Avispa del Espacio”, de Carlos Sáiz Cidoncha (La Biblioteca del Laberinto); 46.-“La Pastilla Rosa”, de Rafael Romero Valcárcel (Autoedición); 47.-“El heladero de Brooklyn”, de Fernando Molero Campos (Alhulia); 48.-“Pampanitos verdes”, de Óscar Esquivias (Ediciones del Viento); 49.-“Fuera de lugar”, de Ricardo Reques (Ediciones Depapel); 50.-“Cuentos a través de otra lente”, de Emilia M. Domínguez (Atlantis); 51.-“El llanto de la vieja Hilda y otros relatos”, de Miguel Ángel Molina (Ediciones Que Vayan Ellos); 52.-“Porque digo tu nombre te llevo conmigo”, de Bárbara Fernández Esteban (La Fábrica de Libros); 53.-“Peligro de vida”, de Francisco José Martínez Morán (El Gaviero Ediciones); 54.-“Habitación doble”, de Luis Magrinyà (Anagrama); 55.-“La bicicleta estática”, de Sergi Pàmies (Anagrama); 56.-“Lectores compulsivos”, de Ramón Bascuñana (Agua Clara); 57.-“El fantástico hombre bala”, de Antonio Luis Ginés (El Páramo); 58.-“Taxidermia”, de Francisco Antonio Carrasco (El Páramo); 59.-“Vidas prometidas”, de Guillermo Busutil (Tropo); 60.-“Sesión continua”, de Luis Manuel Ruiz (Algaida); 61.-“Susurros en el tejado”, de Eva Díaz Riobello (Alhulia); 62.-“Agua quieta”, de Cristina Grande (Traspiés); 63.-“Texturas del miedo”, de Ignacio Cid Hermoso (Saco de Huesos); 64.-“El precio del barquero”, de Sergio Mars (Saco de Huesos)
Aunque ha bajado la participación respecto al año pasado (cuando se presentaron 82), la verdad es que este certamen va ganando prestigio año tras año, lo que muestra la buena salud de que goza el género del cuento.
Este año el jurado está presidido por el escritor Fernando Iwasaki, al que acompañan el escritor, crítico y profesor Antonio Parra Sanz y el periodista y el escritor Gontzal Díez. A finales de septiembre harán pública la lista de los 10 libros que optarán a un premio de 12.000 Euros que se fallará en noviembre. Suerte a todos.
Esta es la relación de títulos por orden de llegada:
1.-“Cuentos rusos”, de Francesc Serés (Mondadori); 2.-“Ficcionarium”, de Fernando Palazuelos (Baile del Sol); 3.-“Dejemos el pesimismo para tiempos mejores”, de Diego Medrano (Pez de Plata); 4.-“Dinero gratis”, de Carlos Radial (Libros del Silencio); 5.-“El hacedor (de Borges), Remake”, de Agustín Fernández Mallo (Alfaguara); 6.-“Piel de plátano”, de José Manuel González (La Discreta); 7.-“Distorsiones”, de David Roas (Páginas de Espuma); 8.-“Antes de las jirafas”, de Matías Candeira (Páginas de Espuma); 9.-“El otro fuego”, de Inés Mendoza (Páginas de Espuma); 10.-“El perro que comía silencio”, de Isabel Mellado (Páginas de Espuma); 11.-“Antes del futuro imperfecto”, de Medardo Fraile (Páginas de Espuma); 12.-“Las noches de papel”, de Marta Gómez Mata (Ayto. de Montijo); 13.-“Los pobres desgraciados hijos de perra”, de Carlos Marzal (Tusquets); 14.-“Fuera de temario”, de Manuel Espada (Editores Policarbonados); 15.-“La soledad dejó de ser perfecta”, de Alberto de Frutos Dávalos (Editores Policarbonados); 16.-“Trece cuentos inquietantes”, de Felisa Moreno Ortega (Hipálage); 17.-“Con una pizca de luz y mucho de silencio”, de Antonio Garrido Domínguez (Cultural Giner de los Ríos); 18.-“Tanto amor”, de Lola Gracia (Tres Fronteras); 19.-“Tanta pasión para nada”, de Julio Llamazares (Alfaguara); 20.-"Variaciones en torno al tema del animal diabólico”, de Daniel Morales (Caja España y Caja Duero); 21.-“Sonría a cámara”, de Roberto Valencia (Lengua de Trapo); 22.-“Mañana nunca lo hablamos”, de Eduardo Halfon (Pre-Textos); 23.-“Breve teoría del viaje y del desierto”, de Cristian Crusat (Pre-Textos); 24.-“Cuarto menguante”, de Alfredo Leyva Almendros (Zumaya); 25.-“La enfermedad de las niñas rubias”, de Ignacio Borgoñós (Alfaqueque); 26.-“Palabra de árbol”, de María Bautista Sánchez (Diputación de Badajoz); 27.-“Habas contadas”, de José Antonio Ramírez Lozano (Diputación de Badajoz); 28.-“Designios”, de Fernando Palazuelos (Diputación de Badajoz); 29.-“Zoom”, de Manuel Espada (Paréntesis); 30.-“Pasadizos”, de Juan Herrezuelo (Instituto de Estudios Almerienses); 31.-“Horizonte de sucesos”, de Carmen Peire (Cuadernos del Vigía); 32.-“Todo es perfecto”, de Verónica Martín (Caja Segovia); 33.-“Cuentos cada vez más cortos”, de Elena M. (Comanegra); 34.-“Lo que cuentan las sombras”, de Francisco J Segovia Ramos (Alkaid); 35.-“El señor de los naufragios”, de Luis Manuel García Méndez (Algaida); 36.-“La calle Fontanills”, de
Juan Antonio Masoliver Ródenas (Acantilado); 37.-“El fabuloso mundo de nada”, de
Javier Mije (Acantilado); 38.-“Los muertos, los vivos”, de Beatriz Olivenza (Torremozas); 39.-“Llenad la Tierra”, de Juan Carlos Márquez (Menoscuarto); 40.-“Los ojos de los peces”, de Rubén Abella (Menoscuarto); 41.-“El prisionero de la avenida Lexington”, de Gonzalo Calcedo (Menoscuarto); 42.-“Los que llegan por la noche”, de Vicente Marco (Versos y trazos); 43.-“La hora de los padrastros”, de Jorge Saiz Mingo (Los Duelistas); 44.-“Andar por el aire”, de Julio Jurado (Gens); 45.-“La Avispa del Espacio”, de Carlos Sáiz Cidoncha (La Biblioteca del Laberinto); 46.-“La Pastilla Rosa”, de Rafael Romero Valcárcel (Autoedición); 47.-“El heladero de Brooklyn”, de Fernando Molero Campos (Alhulia); 48.-“Pampanitos verdes”, de Óscar Esquivias (Ediciones del Viento); 49.-“Fuera de lugar”, de Ricardo Reques (Ediciones Depapel); 50.-“Cuentos a través de otra lente”, de Emilia M. Domínguez (Atlantis); 51.-“El llanto de la vieja Hilda y otros relatos”, de Miguel Ángel Molina (Ediciones Que Vayan Ellos); 52.-“Porque digo tu nombre te llevo conmigo”, de Bárbara Fernández Esteban (La Fábrica de Libros); 53.-“Peligro de vida”, de Francisco José Martínez Morán (El Gaviero Ediciones); 54.-“Habitación doble”, de Luis Magrinyà (Anagrama); 55.-“La bicicleta estática”, de Sergi Pàmies (Anagrama); 56.-“Lectores compulsivos”, de Ramón Bascuñana (Agua Clara); 57.-“El fantástico hombre bala”, de Antonio Luis Ginés (El Páramo); 58.-“Taxidermia”, de Francisco Antonio Carrasco (El Páramo); 59.-“Vidas prometidas”, de Guillermo Busutil (Tropo); 60.-“Sesión continua”, de Luis Manuel Ruiz (Algaida); 61.-“Susurros en el tejado”, de Eva Díaz Riobello (Alhulia); 62.-“Agua quieta”, de Cristina Grande (Traspiés); 63.-“Texturas del miedo”, de Ignacio Cid Hermoso (Saco de Huesos); 64.-“El precio del barquero”, de Sergio Mars (Saco de Huesos)
martes, 12 de julio de 2011
Encargos

De pequeño soñaba con ser astronauta y que sería rico al tocarme la lotería. Soñaba con tener una colección de más de mil coches de lujo que disfrutaría por las carreteras de todo el mundo al regresar de mis viajes estelares.
Luego, cuando fui mayor, soñé con llegar a los cien años lleno de salud.
De siempre supe que mis sueños tenían trazas de realidad futura.
Y ahora que he sobrepasado el centenar, que no hay rincón de la Tierra ni del universo que no haya visitado; ahora que he alcanzado los cinco mil coches de lujo sin ningún achaque en el horizonte que socave mi salud, me he cansado de soñar cosas agradables para mí.
Ahora me alquilo para soñar por los demás perversiones y otras maldades. Pero eso nadie lo sabe y es mucho más divertido.
jueves, 7 de julio de 2011
De Post-It y candados

Hay veces que no todo es lo que parece. Cuando vemos parejas de enamorados las imaginamos felices porque ese es su estado natural y porque cultivamos en nuestro interior un anhelo de perfección que nos hace pensar que las historias de amor que vemos en los demás son mejores que las nuestras. Y fantaseamos con la posibilidad de que nos pase a nosotros. Y entonces sí añoramos ser sus protagonistas. Quizá porque hay veces que preferimos soñar a vivir.
Fue lo que pensé al enterarme de una historia de amor entre dos jóvenes que fue noticia hace unos meses: A salió de casa para ir a trabajar y encontró su coche enterrado en post-it con mensajes de amor escritos por B. “Te quiero”, “Eres la luz de mi vida”, “Te llevaré siempre en el corazón”, “Soy la esponja de tus lágrimas”, “El día que naciste me diste la vida porque vivo por ti y para ti”… Y así hasta cubrir con mensajes de este tenor hasta el último recoveco del coche. Más de 6.500 declaraciones manuscritas y ninguna repetida. Ante una historia tan conmovedora la gente en seguida se imagina en medio de una película romántica de las que tanto gustan en Hollywood, con encuentros casuales en galerías de arte, cenas a la luz de las velas, alguna excentricidad (tanto mayor cuanto más enamorados están), despedidas en aeropuertos y besos con sabor a final feliz.
En cambio, nadie quiere ver el lado oculto de una relación y prefieren quedarse con el solomillo, con lo que salta a la vista, que es acaso lo más fácil o lo más socorrido para reconciliarse con la vida. Por eso nadie se imagina a A maldiciendo a B mientras retira una por una cada nota, en esa madrugada de 6 grados bajo cero.
- Esta vez se lo pienso decir… Está loco de atar. ¡Dios mío, qué cruz!.- Se conjura A con los dedos helados.
Y sí, esta vez tras un año de relación o pesadilla, por fin A se atreverá a enfrentarse a la verdad. Que no quiere seguir sintiéndose acosada, que no es normal recibir 67 llamadas de B al día durante meses para repetir cuánto la quiere, que no necesita encontrarse con dos docenas de rosas en la mesa de su despacho cada mañana, que eso sólo se hace en fechas señaladas, y que por favor no vuelva a gastarse el dinero de cuatro meses para alquilar un restaurante entero en una cena para dos, qué vergüenza, todos los camareros pendientes de los dos, sin nadie alrededor, el sonido de los cubiertos entrechocando en los platos que retumba por todo el local…
- ¡Basta ya, B, hasta aquí hemos llegado!- Exclama A cogiendo el toro por los cuernos.
Entonces B, que ha nacido para amar a A, cae en una profunda depresión que le lleva a ingresar en un hospital psiquiátrico donde sólo espera la visita de Tánatos tras el plante de Eros. Pero estos detalles que forman parte de las cloacas de una relación (en realidad, de cualquier relación) se han ocultado para el gran público, porque sólo parece tener interés la romántica historia de un coche enterrado en mensajes de amor.
Pienso en esta historia cada vez que paso por este puente de los enamorados que debo tomar cada día camino de mi trabajo. El puente tiene ese peculiar nombre porque en la baranda que protege de la caída al río se entrelazan miles de candados como testimonio de otras tantas historias de enamorados. Y sus llaves descansan ahora en el fondo porque esos candados se cerraron con vocación de eternidad. Pero pocas cosas son para siempre y cada vez que paso por el puente miro hacia el río intentando distinguir entre sus turbias aguas la llave que me ligó durante un tiempo a una de esas fallidas historias, que ahora siento como una pesada argolla cada vez que veo cerrado mi candado.
Y estoy pensando seriamente en traerme mañana una cizalla.
miércoles, 22 de junio de 2011
Peligro de vida

Saludamos desde el Desván de la Casa Usher la apuesta de las editoriales independientes por autores nuevos que tienen algo que decir en el panorama literario. El Gaviero Ediciones, sello independiente de Almería, le ha dejado un hueco a Francisco José Martínez Morán, poeta ganador del premio Hiperión 2009. “Peligro de vida”, su nuevo libro, es una colección de 46 textos breves, reunidos en apenas 145 páginas. Podría decirse que esta obra se encuadraría en el difícil arte del microrrelato, y que por ello es de lectura sencilla y rápida: nada más lejos de la realidad.
Por definición, un microrrelato debe contar una historia de intensidad máxima con el menor número de palabras posible. El texto debe tener por tanto la fuerza suficiente para captar rápidamente la atención del lector, llevarlo del ronzal durante el desarrollo al lugar y al momento que le interesa al autor, y sorprender al lector (o “golpearle”, como me gusta decir a mí) con la última frase o palabra. Lograrlo no es fácil porque para contar con la complicidad del lector, el autor debe seducirlo con una historia impactante por su temática, o hacerle reír si el relato es hilarante, o asustarlo si es de terror, o bien moverlo a la reflexión, o llevarlo a territorios marcados por las reglas de un mundo fantástico o surrealista. Y para ello el autor debe contar siempre con la misma herramienta: la palabra justa y precisa. Cada palabra tiene su valor, su medida y su sonoridad.
Y de eso sabe Francisco José Martínez Morán, que ha logrado además con este “Peligro de vida” sacudir la conciencia del lector hasta límites que hacía tiempo no recordaba al leer un libro de microrrelatos. (Si acaso recordaría quizá la impresión que me causaron otros dos libros que leí hace tiempo: “Noticias de la frontera”, de Juan Gracia Armendáriz; y “El artista y su cadáver”, de Fernando Aramburu, dos magníficos ejercicios de estilo y contenido). En cada texto del libro que nos ocupa, Francisco J. Martínez Morán muestra una forma de destrucción del hombre… O más bien, de autodestrucción. El mal existe y está en el hombre, unas veces latente, otras de forma explícita, pero siempre acarrea consecuencias fatales. En sus páginas encontraremos ejecuciones, asesinatos, torturas, muertes absurdas y otras justificadas por la vileza, accidentes que vienen a compensar un mundo en precario equilibrio, y sobre todo la guerra y sus consecuencias, que a mi entender, marca claramente el sentido antibelicista del libro (Por cierto, un inciso: ¿cualquier guerra es mala por definición? ¿También la que se hace contra el mal absoluto, es decir, el nazismo? Yo creo que no, pero en fin…). Obviando este pequeño apunte, la verdad es que la lectura no da ninguna tregua y cada texto es una denuncia, un puñetazo al corazón, una ventana abierta a la realidad más sucia y mezquina de la condición humana.
En la presentación que hizo en la librería Arriero el pasado abril, a la que asistí, el autor admitió haber encontrado la inspiración al repasar las noticias de los periódicos, o en los telediarios, donde se muestra sin pudor esa cruda realidad mientras comemos. Una velada crítica a la banalización del mal, que es acaso otra manera de manifestarse. Este libro hay que paladearlo con calma, nos invita (o más bien, nos fuerza) a reflexionar tras cada relato, por eso debe saborearse despacio. Porque al mismo tiempo, nos daremos cuenta de que la factura de los textos, su ritmo, su sonoridad, está en consonancia con la altura de su compromiso moral: nada sobra, ni es casual. Este es un libro de poeta.
Lean “Peligro de vida” y lo comprobarán. Y después, relájense para reponerse.
Sólo tengo una duda que quizá me podría aclarar El Gaviero Ediciones. ¿Por qué la tirada de “Peligro de vida” es de 666 ejemplares numerados? ¿Tendrá que ver este hecho con el diablo, ese que una vez leído el libro, sospechamos que habita en todos nosotros?
En cualquier caso, espero que el ejemplar que tengo en mis manos, el 399, no tenga un especial significado… ¿O habré de temer algo?
domingo, 19 de junio de 2011
Regreso del hijo pródigo
jueves, 16 de junio de 2011
¿Vivan las caenas?
A los amigos de los terroristas les hemos permitido sentarse en los ayuntamientos tras las últimas elecciones. Miles de millones de euros irán a parar a sus bolsillos para seguir aterrorizando a la sociedad.
Y aquí no pasa nada.
Al mismo tiempo, en las plazas de las principales ciudades y al abrigo de una protesta razonable que hace varias semanas dejó de serlo, se está llamando a la anarquía, a la insumisión y a la violación de la ley y las libertades.
Y aquí no pasa nada.
Decía Rafael del Riego, militar liberal español del S. XIX, que cuando no se sabe defender la libertad, tan duramente conseguida, los hombres no son merecedores de ella. Hoy, estamos lejos de merecerla.
Y aquí no pasa nada.
Quizá es que nunca hemos dejado de ser ese pueblo que al paso de Fernando VII, a su regreso del presidio en Francia tras la guerra de la Independencia, gritaba lleno de alborozo: ¡Vivan las caenas!
Y aquí no pasa nada.
Al mismo tiempo, en las plazas de las principales ciudades y al abrigo de una protesta razonable que hace varias semanas dejó de serlo, se está llamando a la anarquía, a la insumisión y a la violación de la ley y las libertades.
Y aquí no pasa nada.
Decía Rafael del Riego, militar liberal español del S. XIX, que cuando no se sabe defender la libertad, tan duramente conseguida, los hombres no son merecedores de ella. Hoy, estamos lejos de merecerla.
Y aquí no pasa nada.
Quizá es que nunca hemos dejado de ser ese pueblo que al paso de Fernando VII, a su regreso del presidio en Francia tras la guerra de la Independencia, gritaba lleno de alborozo: ¡Vivan las caenas!
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